sábado
Un juego llamado vida
Imagina por un momento que eres Dios. El creador de la totalidad, el dueño del mundo. Tú creastes este mundo y puedes cambiarlo en cualquier momento. Tienes todo el poder. Quiero que te imagines, con un corazón abierto, que todo lo que crees, todo lo que ves, cada idea que tienes, en última instancia no está basada en la verdad. Es simplemente algo que tú, como Dios, has diseñado con tu imaginación. Nunca nacistes; nunca morirás. Nunca vinistes, porque nunca te has ido. Simpre has sido todo, por toda la eternidad. No hay nada que temer y no hay nada malo. Eres perfecto exactamente como eres y la única cosa que existe es el amor.
Imagina que el juego que decidiste jugar consistía en olvidar que eras Dios y en tener una experiencia basada en la dualidad. Dentro de esta experiencia humana creastes la más compleja red de separación. Cada uno esta creando este gran espectáculo para ti. Es como si toda la creacíón fuese un espejo gigantesco, que refleja todos los amores y los odios, las alegrías y las separaciones.
Imagina que el mundo no tiene millones de años, que este universo no es masivo e ilimitado, sino que es la partícula más pequeña de información, que tú tenías el poder de crear y tienes el poder de cambiar. Pasastes toda tu vida buscando una cosa: amor. La ironía de la experiencia humana es que eso es exactamente lo que somos. Y si nosotros fuimos todos uno, todos Dios y la única cosa que era real era el Amor?
Entonces ¿como vamos a regresar a nuestra verdadera naturaleza? ¿Como vamos a experimentar amor incondicional por nosotros mismos y unión con toda la creación? En última instancia hay una respuesta, y ésta es: Iluminación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario